Sol, paella, sangría y ladrillos...
Agosto es un mes con escasa actividad en todos los frentes, menos uno: el del ocio personal. También es un momento oportuno para dedicarse a observar, a ver, a pensar, a reflexionar...
La distancia y la bondad que nos ofrece disponer de suficiente tiempo nos permite contemplar todo lo que acontece con una mirada diferente, mucho más abierta, libre de tics...
Sin embargo, también parece que es un tiempo donde surgen de golpe ciertas barbaridades que cometemos los humanos. No sabemos si ese tipo de atrocidades aparecen gracias al intenso y sofocante calor, pero la violencia doméstica se incrementa. También podemos observar que oleadas enormes e incontraladas de inmigrantes africanos y sudamericanos invaden nuestras calles. Pasean sin rumbo alguno, esperando recibir un golpe de buena suerte que les permita disfrutar de las bondades de una sociedad europea en permanente crisis...
El "efecto llamada" está provocando una enorme confusión y malestar a todos los españoles (aunque no se atrevan a exteriorizarlo en público, por temor a ser tachados de racistas), pues la falta de previsión, de normas y de políticas destinadas a controlar los enormes flujos migratorios, nos puede conducir a situaciones de tensión en un breve plazo. No olvidemos que muchos empresarios quieren disponer de mano de obra ilegal para obtener mayores beneficios. Y eso suscita temor entre los españolitos de a pie, al verse discriminados y condenados al paro y la precariedad...
La bonanza económica aparente (y que según todos los indicios y estudios está a punto de terminar) que vivimos en España, es fruto del auge del ladrillo y de la fuerza que contagia el sector turístico a otros sectores. Ambos se mantienen gracias al magnífico clima y al soleado y alegre entorno, principales atractivos que seducen y encantan a los millones de visitantes europeos que se acercan hechizados a nuestras costas a tomar el sol y a beber largos tragos de nuestra sangría, de nuestra cerveza rubia... Tampoco podemos olvidar mencionar el plato rey de nuestra cocina mediterránea: la paella, en todas sus variedades.
Pero es preciso reconocer que el desenfreno urbanístico puede colapsar y saturar la costa con edificios y construcciones horrorosas e innecesarias, impidiendo que el turismo europeo e internacional se sienta motivado a seguir pasando largas temporadas vacacionales en nuestro territorio.
Hace falta un control urbanístico serio y riguroso si queremos conservar la principal fuente de riqueza y crecimiento, pues el paisaje y nuestro legado patrimonial histórico-artistico, constituyen los atractivos esenciales que permiten la existencia de grandes masas de turistas y visitantes...
También debemos poner orden y control a los enormes flujos migratorios, pues no es lógico seguir dejando en la calle de nuestras ciudades a miles de indocumentados. Los problemas de inseguridad, de pobreza, de exclusión se incrementan día a día. Y no hace falta leer el diario o ver los desastrosos telediarios, para vivir y conocer situaciones de soledad, marginación, enfermedad, injusticia, precariedad...
Vivo en un edificio lleno de ancianos que permanecen solos y que padecen todo tipo de patologías graves... Nadie se preocupa de ellos. Ni la familia ni los servicios sociales municipales del Ayuntamiento de Valencia.
Vivo en un entorno profundamente degradado y sucio, a pesar de que al lado hay ciertos complejos comerciales de nivel...
Vivo muy cerca del cauce antiguo del río Turia y puedo encontrarme a diario con cientos de emigrantes de todas las razas y nacionalidades que sobreviven gracias a la caridad...
El descontento y el malestar aumentan día a día. Y las prometidas viviendas sociales no llegan nunca, a pesar de que existen cada día más y más viviendas vacías en todas las grandes ciudades de la península ibérica.
La solución no pasa por ignorar los problemas y conflictos que ya se han consolidado en el seno y en el inconsciente colectivo de la sociedad valenciana.
Hay que tomar medidas y crear programas destinados a dar atención a las mujeres maltratadas, a los ancianos y enfermos abandonados...
Hay que hacer algo pronto. Nuestros representantes se pasan la vida hablando y diciendo cosas, pero no hacen lo que deben hacer.
Estamos muy hartos de la indolencia, de la pasividad, de la falta de previsión y lógica de aquellos que dicen ser nuestros representantes.
Uno tiene serios motivos para no dar su confianza a ninguna formación política, pues siguen sin atender, sin escuchar, sin responder a las preguntas y cuestiones básicas que los ciudadanos de a pie llevamos tiempo planteando de forma racional...
Menos Ciudades de las Artes y las Ciencias y un poco más de humanidad y respeto para los ciudadanos de a pie, señores políticos.
Se acercan las municipales y todos los que no hacen nada durante cuatro años largos, van a empezar a vender motos sin ruedas y a prometernos el paraíso. Pero yo quiero invitar al lector para que no conceda cheques en blanco a nadie.
Es hora ya para desconfiar y decir que no nos sirven esos partidos políticos, empeñados en soltar mentiras y en despreciar las iniciativas ciudadanas.
Somos ya adultos para creer que los Reyes Magos existen. Tenemos motivos para no votar a nadie, para no regalar nuestra confianz a los que nos demuestran con su incompetencia y su desprecio lo poco que les importa escucharnos y canalizar nuestras legítimas y necesarias propuestas...
Antonio Marín Segovia VALENCIA AMABLE http://www.quediario.com/blogs/13746/
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