La vida no tiene secretos…
Para no perder la vida y convertirse en esclavo o en un tonto útil, conviene dudar de todo, incluso de aquello que parece beneficiarnos y favorecernos de manera definitiva…
Ha llegado el momento de cerrar la puerta y abandonar la casa de Valencia Amable, para así emprender un viaje privado y personal, todo ello encaminado a curar ciertas heridas.
No hay reproches ni rencor alguno que formular, pero si confieso que hay un poso de tristeza que espero superar en breve, dado mi innato y casi permanente optimismo. No voy a caer prisionero de nostalgias ni zozobras, pues tengo otras tareas en la ficción literaria que llevan tiempo reclamándome de manera insistente, y que pienso acometer con la debida diligencia y entusiasmo cuando cicatricen algunas heridas interiores…
Cada uno puede y debe vivir su compromiso desde aquellos campos que sabe dominar y le produzca satisfacción, bienestar, serenidad… y algunos tenemos cierta pericia, cierta destreza para poder crear y perfilar otros mundos otros espejos amables, con el fin de que la vida deje de ser un enorme pozo, un interminable laberinto…
Ciertamente creo que escribir es una enfermedad bendita y saludable, y que en mi caso personal contribuye positivamente a mitigar los síntomas de la otra gran enfermedad que nos aqueja a todos esos borrosos fragmentos del Arquitecto Universal que formamos parte de la Humanidad. Estoy seguro que esa epidemia, que esa dolencia tiene muchos nombres, pero no tengo ningún interés en perder ni un minuto del resto de mi vida en calificarla o en investigar sus causas y efectos. Es tarea que ya no me atañe hacer análisis y elaborar recetas sobre las causas y motivos de la incertidumbre o la evidente e imparable incapacidad para disfrutar de los dones de la vida que tienen algunos seres humanos…
Realmente toda experiencia debe ser aceptada y asumida como una magnífica oportunidad para aprender y valorar la VIDA.
También siento que no hay lugar para la bondad y muchos hablan de Unidad, Solidaridad, Libertad, Compromiso, Respeto… para olvidar siempre trasladar sus palabras a la acción personal y/o colectiva de su propia realidad y entorno. Mucho ruido y muchos discursos pero nada hay de verdad en tanto bla, bla, bla…
La mejor manera de valorar a una persona, de entender una relación es mantenerse alejado durante un tiempo prudencial, así podremos ver si es oro lo que antes relucía con tanta fuerza o es todo cartón piedra. Nos unen y nos atan cosas que realmente no tienen valor ni nos dan afecto limpio y tranquilidad emocional… Nos unen personas y cosas que no respetan nuestro tiempo ni espacio y eso es, sincera y rotundamente, muy perjudicial y lesivo para nuestra vida, para nuestra integridad.
No creo para nada en las etiquetas y he descubierto, con el paso de los años y la experiencia personal, que simplemente hay gente honesta y otros que no tienen capacidad ni anhelo para ser coherente y vivir con un mínimo de dignidad. Allá cada uno.
Es probable, totalmente cierto, que todos seamos vanidosos e insoportablemente egocéntricos, incluso los que abierta y claramente no lo confesemos. En verdad todo lo hacemos (amar, escribir, alabar, criticar, llorar, sonreír, pintar… ) para derrotar un poco tanta soledad, tanta tristeza, tanto aislamiento, para demostrarnos que somos genialmente originales y magníficos… Pero uno debe comprender y entender que ha llegado ya el momento de mantener una distancia real, procediendo a guardar completo silencio, para así poder entender y asumir que el árbol que nos da su sombra, también es nuestra mirada de hoy y nuestro dolor de ayer…
No debemos pretender ni reclamar que nos amen. No debemos aspirar a que nos entiendan, nos respeten y nos muestren gratitud... No debemos aspirar a nada en realidad que no sea simplemente vivir nuestra propia vida ahora mismo. Parece una estupidez, pero simplemente nos toca vivir y punto. Y si recibimos ahora o mañana algún varapalo o desprecio, es algo que debemos ignorar con la mayor rapidez posible para seguir nuestro periplo vital… Todo lo que nos acontece, forma parte de la vida que tenemos y no debemos molestarnos excesivamente por recibir desplantes, portazos o desprecios.
Me voy y me retiro de la que ha sido mi casa durante un tiempo, para seguir siendo una persona libre y unida inseparable y completamente a la vida, lejos de los discursos y dueño siempre de mi tiempo, siendo plenamente consciente de mis limitaciones, siendo consciente de qué personas son realmente mis amigos.
Amigo, una palabra excesiva y perversamente usada por muchos para justificar cualquier atropello, cualquier vileza… Yo procuro no usarla casi nunca para no destruir su enorme sentido y valor…
Me tomo el impertinente atrevimiento de advertir al que se tome la molestia de leer la presente despedida, que procure aprender a “escuchar” con las manos, con los ojos… y no se deje atrapar nunca por consignas o frases tópicas y brillantes.
Para no perder la vida y convertirse en esclavo o en un tonto útil, conviene dudar de todo, incluso de aquello que parece beneficiarnos y favorecernos de manera definitiva…
Por favor: también debe usted, distinguido lector, dudar de todo lo que aquí expreso. Ponga en la nevera todo lo que le comenten y se empeñen en contarle, venga de donde venga… Contraste todo y tome distancia de lo que parece maravilloso y perfecto: seguro que hay gato encerrado o no, pero procure verificar y sopesar lo que le dicen con la debida cautela y con una fina dosis de ironía.
Doy las gracias a todos los que me han acompañado. Incluso quiero agradecer y mostrar mi simpatía y respeto a los que no me entienden ni me aceptan, pues me han permitido ser mejor persona y han logrado que disfrute mucho más intensa y alegremente de ese don divino y fabuloso que es la vida, esa cosa absurdamente divertida que nos sucede ahora mismo.
Y, sobre todo, quiero dar las gracias al Grupo Recoletos – QUÉ DIARIO, que nunca me ha censurado nada, permitiéndome expresarme con total y absoluta libertad. Esto es algo que no puedo olvidar, pues en los tiempos tan difíciles e hipócritas que nos ha tocado vivir, conviene ser agradecido y mostrar afecto sincero por las personas y los medios que nos han demostrado una grandeza y una comprensión encomiable y digna de elogio, pues soportar a un tipo tan pesado y “ladrillo” como yo tiene un merito inmenso…
Otros medios, que presumen y no cesan de alardear de libertarios, alternativos e izquierdistas han mostrado una actitud vergonzosa y miserable, propia de lo que realmente son: estalinistas, dogmáticos e intolerantes aprendices de Torquemada… Esas actitudes y comportamientos totalitarios y cerrados les desacreditan y descalifican total e irremediablemente como verdaderos y eficaces instrumentos de sensibilización y liberación personal y colectiva, alejándolos completamente de los ciudadanos y personas de a pie.
Hay aquí un luminoso saludo y una gratitud muy especial para Alicia (no la del País de las Maravillas, pero casi…) que fue la persona que tuvo la gentileza de invitarme y abrirme la acogedora y confortable casa de Qué Diario, uno de los pocos espacios que nunca me ha puesto la zancadilla ni censurado…
Tampoco quiero olvidarme a los compañeros de www.benicalap.com que han insertado mis reflexiones a pesar del riesgo que corren, dado que padecemos un gran retraso a la hora de asumir que hay necesidad de discrepar, pensar, reflexionar, dudar... en mi España querida... No vivimos en una tierra proclive a la tolerancia.
Y otro saludo para Gloria, pues siempre la he tenido muy cerca, ofreciéndome una solidaridad real sin pedir ninguna nada a cambio. He tenido la fortuna de disfrutar de una solidaridad tangible y visible, lejos de toda retórica y de todo adorno.
Buen viaje a todos y muy buena suerte a todos los navegantes que permanecen activos y atentos al viento y a la brújula…
Espero que con un poco de amable alegría y entrega personal en nuestros quehaceres cotidianos, podamos hacer una Valencia habitable, amable y libre para TODOS, incluso para los que no tienen techo, ni tampoco tienen amigos y son tan terriblemente pobres que ni siquiera pueden expresarse o ser escuchados…
Antonio Marín Segovia Eterno Aprendiz de Ciudadano.
LA PUERTA DE VALENCIA AMABLE SE CIERRA HOY, SÁBADO 11 DE NOVIEMBRE DE 2006. BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE.
Me permito transcribir un capítulo de Rayuela, libro que forma parte de mi acervo, de mi existencia personal desde siempre, junto con dos frases de Albert Camus, otro escritor y activo ciudadano, que lleva desde mi adolescencia acompañándome silenciosamente.
71 ... Hay imbéciles que siguen creyendo que la borrachera puede ser un método, o la mescalina o la homosexualidad, cualquier cosa magnífica o inane en sí pero estúpidamente exaltada a sistema, a llave del reino. Puede ser que haya otro mundo dentro de éste, pero no lo encontraremos recortando su silueta en el tumulto fabuloso de los días y las vidas, no lo encontraremos ni en la atrofia ni en la hipertrofia. Ese mundo no existe, hay que crearlo como el fénix. Ese mundo existe en éste, pero como el agua existe en el oxígeno y el hidrógeno, o como en las páginas 78, 457, 3, 271, 688, 75, y 456 del diccionario de la Academia Española está lo necesario para escribir un cierto endecasílabo de Garcilaso. Digamos que el mundo es una figura, hay que leerla. Por leerla entendamos generarla. ¿A quién le importa un diccionario por el diccionario mismo? Si de delicadas alquimias, ósmosis y mezclas de simples surge por fin Beatriz a orillas del río, ¿cómo no sospechar maravilladamente lo que a su vez podría nacer de ella? Qué inútil tarea la del hombre, peluquero de sí mismo, repitiendo hasta la náusea el recorte quincenal, tendiendo la misma mesa, rehaciendo la misma cosa, comprando el mismo diario, aplicando los mismos principios a las mismas coyunturas. Puede ser que haya un reino milenario, pero si alguna vez llegamos a él, si somos él, ya no se llamará así. Hasta no quitarle al tiempo su látigo de historia, hasta no acabar con la hinchazón de tantos hasta, seguiremos tomando la belleza por un fin, la paz por un desiderátum, siempre de este lado de la puerta donde en realidad no siempre se está mal, donde mucha gente encuentra una vida satisfactoria, perfumes agradables, buenos sueldos, literatura de alta calidad, sonido estereofónico, y por qué entonces inquietarse si probablemente el mundo es finito, la historia se acerca al punto óptimo, la raza humana sale de la edad media para ingresar en la era cibernética. Tout va trés bien, madame la Marquise, tout va très bien, tout va très bien.
Rayuela – Julio Cortázar
“Cada uno de nosotros lleva dentro de sí la peste y desde el mismo momento en que decide no matar y a ponerse siempre del lado de las víctimas, uno se condena a un “exilio definitivo”.
Albert Camus
“Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y entonces todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable.”
Albert Camus
Albert Camus nació el 7 de diciembre de 1913 en Argelia. Se doctoró en filosofía y se distinguió en el periodismo comprometido y de gran contenido crítico, así como en el teatro. Abiertamente contrario al régimen colonial francés, militó durante un breve periodo de tiempo en el Partido Comunista. En 1940 tuvo que trasladarse a París por problemas de censura en Argelia, siendo un miembro activo de la Resistencia francesa durante la ocupación nazi de Francia. Con la novela breve El extranjero y el ensayo El mito de Sísifo se convirtió en uno de los máximos exponentes de la literatura existencialista. Su obra, también ligada a la idea del absurdo, sostiene que el hombre debe rebelarse siempre contra todo Poder absoluto y tiránico, tomando la decisión de vivir fiel a sus propios ideales; a esta época pertenecen algunas de sus obras más conocidas, como La peste o El hombre rebelde. Con el tiempo, su optimismo frente a un universo irracional fue sustituido por la angustia creciente del desengaño y la tentación del cinismo. Mantuvo enconados y acalorados debates y desencuentros con Jean Paul Sartre y otros destacados intelectuales izquierdistas. En 1957 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura por su habilidad para retratar los conflictos interiores del ser humano actual. Murió a los 46 años en un accidente de automóvil. Su obra póstuma, El primer hombre, ha sido publicada en 1994 por su única hija.
Nota: La imagen corresponde al cuadro "La Despedida" de Loucemar de Souza
|